yama uba   lA obra ZEN         página    2
 

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Bruja


Bueno, para ser honesto con ustedes, tengo un favor que pedirte a cambio.

¿Podría cantar la canción de la bruja para mí?

Tengo ganas de escuchar la canción desde hace mucho tiempo.

Para escuchar la canción, hice que se ponga el sol.

Les daré el hospedaje de esta noche, por eso cántemela por favor.




Valet


¡Qué raro que usted nos pida algo así!

Nos debe haber confundido con otras personas.

¡Quiera que cantemos la canción de la bruja!




Bruja


¡Vamos!

No me digan mentiras.

Yo sé quién es la señora.

Es la cantante muy famosa, Diva la bruja.

Es bien conocida por su canción sobre una bruja que merodea en las montañas.

Por favor, cánteme esa canción maravillosa de la bruja.

¡Por favor, Diva la bruja!

...

La bruja.

Es sólo un nombre.

Ella no sabe sobre lo que está cantando.

No sabe lo que realmente es una bruja.




Valet


Por supuesto, lo sabe.

Todo el mundo sabe que una bruja es una arpía vieja y fea, que vive en las montañas.




Bruja


¡Muy bien!

Uno puede pensar que una bruja es una vieja fea en las montañas.

Oh, no importa si es una bruja o una humana.

Pero si es una mujer vieja que vive en las montañas, precisamente se trata de mí.

Usted está cantando sobre mí.

Pero, ¡yo no le importo a usted!

Canta la canción muy bien, pero es todo.

Sólo letras y pretensiones.

A usted le importa un bledo la mujer sobre la que está cantando.

¡Maldita sea!

Usted es famosa.

Todo el mundo está hablando de usted.

¿Por qué?

Por la canción sobre mí!

Usted lo sabes muy bien.

Entonces, ¿por qué no me canta la canción?

Si dedica esa canción hermosa al Buda, qué maravilla, me va a purificar y puedo olvidarme de la obsesión con el mundo material.

Entonces, puedo volver al mundo real del Amor donde pertenezco.

Es por eso que he estado tan desesperada por verle a usted.




Diva


Es muy extraño.

¿Quiere decir que usted es una verdadera bruja en las montañas?




Bruja


¡Muy bien!

He venido todo el camino a través de muchas, muchas montañas, sólo para oírle cantar sobre mí divinamente, con mis propios oídos.

Si canta, me liberará de la obsesión de este mundo imaginario.




Diva


[A su Valet]

Oh, Dios mío.

Oh, Dios mío.

¿Qué puedo hacer?

Si digo que no, esta demonia vieja nos va a matar.

Tengo miedo.




Valet


¡Vamos!

Cálmese y haga lo que le ha dicho.




Diva


Está bien, está bien.

[A Bruja]

Yo lo haré.

Cantaré la canción para ti.




Bruja


¿Lo hará?

¡Qué amable!

Vamos a esperar un poco hasta que salga la luna.

Y yo te mostraré lo que realmente soy.

Entonces, vamos a cantar juntos toda la noche.

[Sale Bruja]




[Monje se pone de pie]




Monje


[A la audiencia]

Tengo que decir una cosa a todos ustedes.

Nosotros, especialmente los intelectuales y filósofos, preferimos jugar con las ideas y detestar la realidad.

Cuando la realidad se presenta, nos asustamos.

O, simplemente intentamos ponerla en los moldes, los moldes de las ideas que somos capaces de entender.

Hasta cierto punto, esto es una actitud correcta.

Por mucho que intentemos ser realistas genuinos, ninguno de nosotros puede evitar ser un idealista.

Pero debemos recordar que hay algo que no pertenece ni al mundo de la idea ni al mundo de la materia.

Si se quiere comprender la raíz de su vida, debe enfrentarse a este «Algo».




[Oscura]




-Intermedio-